En mi perfil de twitter, la “foto
de portada” es un gran SÍ, SE PUEDE en letras blancas sobre fondo verde. Con
eso pretendía simbolizar la esperanza de dar un paso adelante en la lucha contra los que nos oprimen: gobiernos, bancos, políticos que
no gobiernan pero nos han gobernado o les gustaría hacerlo… pero de una manera
no violenta. De ahí el verde y el blanco.
Mira tú
por dónde, los amigos de Syriza y el pueblo griego, han dado el mayor ejemplo
de lo que me temía se quedara en ilusión y para un futuro algo lejano. No deja
de ser una anécdota que el país que le ha plantado cara a la intocable Alemania
(perdón, Unión Europea) sea precisamente Grecia, “La Cuna de la Democracia”
como se apresuraron a destacar los periodistas. Según mi estimado Diccionario
de la RAE la palabra DEMOCRACIA,
en su primera acepción, es la Doctrina política
favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Y en la segunda, el Predominio del pueblo en el
gobierno político de un Estado. Bien. ¿Qué
han hecho los señores del actual gobierno griego? Simple: apoyarse en su amado idioma
para darle la vuelta a la tortilla, que estaba a punto de quemarse.
Si nos
remontamos a los orígenes de la palabra, los vocablos DEMOS y KRATÓS pueden
ser traducidos a nuestra lengua como PUEBLO y PODER o GOBIERNO.¡Ah! Lo
bien que me lo pasaba yo en clase de lengua española cuando nuestro profesor,
el Sr. Ferrer, nos ilustraba con los elementos
grecolatinos que ahora, por suerte o por desgracia, están siendo
desbancados por los anglicismos: tenemos un handicap,
decimos ahora como si fuera lo más natural. En cambio empezamos a usar la
palabra DEMOCRACIA en la transición, cuando nos permitieron ir a votar (un
lujo, claro, después de lo que pasamos con el régimen franquista) pero nunca
nos paramos a pensar en que la “democracia” que nos estaban regalando tan
amablemente era un engañabobos.
Si
rebuscamos un poco en este gran océano del saber que son las Bibliotecas
(palabra compuesta por los vocablos BIBLION
y TEKA, por cierto, también elementos grecolatinos: son una CAJA o
DEPÓSITO de LIBROS). Evidentemente también tenemos la opción de buscar en Internet
(anglicismo, pero de nuevo mucho más usado que biblioteca) encontramos
que la democracia es una modalidad
de gobierno y de organización de un Estado
en la que, por medio de mecanismos de participación
directa o indirecta, el pueblo selecciona a sus representantes.
Las simbolizaciones de gobierno inspiradas por Platón y Aristóteles aún subsisten, en esencia: la democracia es el gobierno “de
la multitud” (según Platón) o “de
la mayoría” (según Aristóteles).
Analicemos,
pues, si lo que hoy denominamos hoy en éste, nuestro país, se asemeja a las definiciones
usadas por estas ilustres mentes inmortales:
En
Junio de 1977 nos dan la oportunidad de acudir a las urnas, después de que tras
el fallecimiento de Francisco Franco en Noviembre de 1975, el Jefe de Estado
(impuesto a dedo por el Generalísimo) el Rey Juan Carlos I de Borbón designara
a Adolfo Suárez, quien tuviera diversos cargos en el régimen anterior: de mano
de Herrero Tejedor, en 1958, entra a formar parte de la «Secretaría General del Movimiento» ascendiendo, en 1961, a Jefe del
Gabinete Técnico del Vicesecretario General, Procurador en Cortes por Ávila en 1967
y Gobernador Civil de Segovia en 1968. En 1969
es designado director general de
Radiodifusión y Televisión, donde ya había
desempeñado otros cargos entre el 64 y el 68; permaneció en este cargo hasta 1973.
Es en Abril de 1975, de nuevo aupado por Herrero Tejedor, cuando es nombrado vicesecretario
general del Movimiento, cargo que ocuparía sólo hasta que fallece su mentor, en
Junio de ese mismo año. En Diciembre del 75 entró en el primer gabinete de Arias Navarro, formado
tras la muerte de Franco. Por sugerencia de Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suárez fue nombrado Ministro-Secretario-General
del Movimiento.
¿Democrático,
no es cierto? Entonces, antes de que el atolondrado pueblo español pueda darse
cuenta de nada e intentar rebelarse contra tamaña tomadura de pelo… ¡GOLPE DE
EFECTO! Somos tan demócratas que vamos a promover unas Elecciones Generales,
para que todos los españolitos y españolitas mayores de edad puedan elegir
quien les va a representar en el Gobierno
de la Nación (por supuesto UNA, GRANDE Y LIBRE cosa que se da por más que
sobreentendida). A estas alturas raro es el hogar que no está conformada por
una ama de casa fiel a su esposo que va a ejercer su derecho al voto después de
consultarle a él a quien debe votar, siguiendo el espíritu que todavía
sobrevive en algunas (afortunadamente, cada vez menos) células familiares donde
el patriarcado nunca ha sido discutido, debido en gran parte a la Formación divulgada
por la Sección Femenina, adoptando el código napoleónico:
La mujer
no puede heredar directamente; no puede salir de su casa hasta la mayoría de
edad, si no es para casarse o para tomar los votos; no pueden trabajar si no es
con el permiso explícito de su padre o tutor legal; tampoco pueden ejercer
determinadas profesiones, como las que requieran un esfuerzo físico relativo.
La
separación por sexos en las escuelas (todavía existen algunas escuelas que han
querido conservar la fachada, aunque debidamente restauradas, donde se pueden
ver encima de las puertas de entrada unos grandes rótulos: “Niños” y “Niñas”)
para educarlos de manera diferente, a las niñas como ejemplares amas de casa y
Madres y a los niños como obreros complacientes con la gran figura del patrón.
Cuantos más hijos mejor: eso aseguraba tener a la mujer en casa y al hombre
suficientemente motivado para echar las horas que hicieran falta.
¡Horrible! ¿No creen? Si no tienen
más de 50 años,
pregunten a sus padres si lo
recuerdan.
Y… ¿no les recuerda un poquito estas medidas de los años franquistas, a las adoptadas
por el actual gobierno, o a algunas decisiones de sus ministros o ex-ministros?
No sé, quizás soy yo, que veo fantasmas de tiempos pasados.
En fin, dejémonos de divagaciones: el motivo
de este articulo era el de darle las gracias a Grecia por demostrar al mundo
entero que SÍ, SE PUEDE. David puede vencer a Goliath, o al menos tumbarle y
hacerle tragar el orgullo, demostrar a las personas que nosotros somos quienes
hemos permitido que nos pongan contra las cuerdas, que se beneficien unos pocos
del trabajo esclavo de muchos, que una minoría nade en las piscinas
climatizadas de sus áticos de lujo mientras muchísimas personas buscan restos
de alimentos en los contenedores de basura o un lugar donde cobijarse porque el
banco le echó de su casa.
¿Es
esto lo que Aristóteles o Platón llamaron el gobierno “de la mayoría” o “de la multitud”? Entonces, ¿vivimos en
democracia? El referéndum del pasado domingo en Grecia ha demostrado que un
Gobierno Democrático consulta sin temor a su Pueblo y acata el resultado de la
mayoría. Eso ofrece una credibilidad y lanza un mensaje inequívoco: trabajamos
para ustedes, que nos han dado su confianza.
Creo
que una imagen vale más que mil palabras y yo ya me he excedido, por ser mi
primer artículo, así que antes de que se asusten y no vuelvan a visitar más
esta página, me gustaría compartir con ustedes una de mis viñetas favoritas:
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