Reflejo mis ideas sobre la política y las consecuencias que de ella reciben los ciudadanos. ¿Qué deberían tener en cuenta los "poderosos" si llegan a darse cuenta de que ellos son minoría?

¿Son ustedes conscientes de dónde ponen su zapato cuando están andando? Escribo, a vista de hormiga, la opinión de una persona "normal" en torno a la actualidad.

sábado, 11 de julio de 2015

De cómo nos han llevado a la ruina (Parte 1)



El Senado u otros “cementerios de elefantes
Me permito usar una frase de un amigo mío, Juan Manuel, para referirse al Senado: “eso no deja de ser un cementerio de elefantes…”.
Pero ¿para qué se creó un Senado, antes que para enchufar a gentuza que no tiene nada que hacer ya en política? Un poco de memoria…
El Senado en la antigua Roma:
El Senado (del latín senex, senis: anciano) fue una de las instituciones del gobierno que la antigua Roma creó. La formaban 300 antiguos magistrados que se encargaban de ratificar las leyes votadas por los comicios, aconsejar a los magistrados y dirigir la política exterior y las finanzas.
Parece una buena idea. ¿Por qué ha llegado a ser lo que es ahora?
El Senado de la República Romana era una institución política en la antigua República Romana, sin embargo, no era un órgano cuyos miembros fueran elegidos por el voto popular, sino uno cuyos miembros eran elegidos por los cónsules, y luego, por los censores. Después que un magistrado había cumplido su mandato, usualmente era nombrado en forma automática miembro del Senado.
Ya empezamos a ir mal: ¿Alguien que podía haber hecho mil y una barbaridades en su corta o larga vida política, de forma automática, era mandado al Senado? Simplemente porque le tocaba, porque estaba acordado así. ¡Ahora entiendo que Rita Barberá (coetánea de los antiguos romanos) esté ahí!
En el siglo III a. C. el Senado sufrió las modificaciones propias de la nueva situación. Los asientos senatoriales continuaron en manos de los censores y todos los magistrados con escaño que abandonaban su cargo accedían al Senado.
El Senado pasó de ser un cuerpo consultivo de los cónsules, al principio de la República (y subordinado a estos en muchos aspectos), a ser una corporación de gobernantes, sin dependencia de nadie. El Senado dirigía la guerra a través de los cónsules, y toda la política de la República.
Con el tiempo el Senado asumió el nombramiento de diversos escaños, lo que implicaba la designación de sus propios miembros, y además influyó cada vez más en los censores. Se mantuvo la distinción entre Senadores patricios y plebeyos.                               ¡¡¡FALTARÍA MÁS!!!
La desaparición de la figura del dictador permitió al Senado ocupar ciertas funciones en casos graves, en especial el conferir a los cónsules facultades especiales, similares a la Dictadura, por tiempo limitado.
Con Julio César, el Senado romano llegó a tener 900 escaños, aunque Augusto lo devolvió a la cifra de 600. En España, ahora mismo consta de 266 miembros electos. Perdón, ¿electos?
El senado español en la actualidad
El Senado se compone de un número variable de senadores, elegidos por un sistema mixto:
§  Los senadores de elección directa son elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto siguiendo el escrutinio mayoritario plurinominal a razón de cuatro senadores por cada provincia (a excepción de las insulares: tres) y dos senadores por cada una de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
§  Los senadores designados por las comunidades autónomas son elegidos por la asamblea legislativa de cada una a razón de un senador inicial y otro más por cada millón de habitantes de su respectivo territorio.
La elección de los senadores de este último grupo se verifica con arreglo a un criterio de representación mayoritaria atenuada, que prima a los partidos y coaliciones más votadas.
Total, que lo que usted y yo votamos sirve para que no podamos decir que al Senado van los que quieren los partidos mayoritarios (que en el fondo así es).
El mandato de los senadores termina (teóricamente) cuatro años después de su elección o el día de la disolución de la Cámara, que puede tener lugar conjunta o separadamente de la disolución del Congreso de los Diputados; el derecho de disolución corresponde al rey, que lo ejerce a petición del presidente del Gobierno. Además, el mandato de los senadores elegidos por las comunidades autónomas puede estar vinculado por los respectivos estatutos de autonomía a la condición de diputado autonómico o resultar renovado para el resto de su período natural tras haberse disuelto el Senado, lo que se verifica mediante la expedición de una nueva credencial para ese mismo senador.
Lo que a la práctica significa que, mientras PPSOE siga ganando las elecciones generales ahí están doce, dieciséis o veinticuatro años, puesto que entre unos y otros se van “arreglando” para que continúe así la cosa y nadie tenga tentaciones de “tirar de la manta” y contar algo que pueda ser antidemocrático en un arranque de pureza de conciencia o de “para lo que me queda en el convento…”
Las funciones de la Cámara
Eso voy a obviarlo, puesto que pueden ustedes encontrarlo en cualquier libro de texto (eso sí, de antes de la WERTforma). A la práctica, están ahí para marear al ciudadano y que el Congreso tenga una excusa para revocar o ejecutar la ley que le venga en gana, sin más. Pasando de las minorías. Si ven un “retrato del senado” entenderán mejor lo que digo:


Este es el Senado del 2011

Evidentemente, que NOSOTROS podríamos vivir sin casi 300 chupones. Y viviríamos mejor o, al menos, con un presupuesto algo más elevado: aproximadamente unos 18 millones de euros anuales, sin contar dietas, desplazamientos, smart-phones, tablets, y ordenadores portátiles, más despachos, personal que les atiende disfrazados de sota de copas, etc. Pueden ustedes hacer sus propios números (yo he tirado a la baja) en esta página OFICIAL:

Por lo tanto, como conclusión final, ¿podemos sacarnos “peso muerto” de encima para tener una economía más austera? ¿creen ustedes que la viñeta que nos acompaña hoy está muy lejos de la realidad actual?


Evidentemente hay más instituciones que representan un cargo para el ciudadano y de donde poder sacar dinero para comedores sociales, becas escolares, matrículas universitarias, investigación, sanidad… La semana siguiente un segundo post: De cómo nos han llevado a la ruina (Parte 2)  Las Diputaciones o Duplicidades de ALTOS CARGOS.

Saludos cordiales,

Jordi Arcos Puentes

miércoles, 8 de julio de 2015

¡Gracias, Grecia!

En mi perfil de twitter, la “foto de portada” es un gran SÍ, SE PUEDE en letras blancas sobre fondo verde. Con eso pretendía simbolizar la esperanza de dar un paso adelante en la lucha contra los que nos oprimen: gobiernos, bancos, políticos que no gobiernan pero nos han gobernado o les gustaría hacerlo… pero de una manera no violenta. De ahí el verde y el blanco.

Mira tú por dónde, los amigos de Syriza y el pueblo griego, han dado el mayor ejemplo de lo que me temía se quedara en ilusión y para un futuro algo lejano. No deja de ser una anécdota que el país que le ha plantado cara a la intocable Alemania (perdón, Unión Europea) sea precisamente Grecia, “La Cuna de la Democracia” como se apresuraron a destacar los periodistas. Según mi estimado Diccionario de la RAE la palabra DEMOCRACIA, en su primera acepción, es la Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Y en la segunda, el Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado. Bien. ¿Qué han hecho los señores del actual gobierno griego? Simple: apoyarse en su amado idioma para darle la vuelta a la tortilla, que estaba a punto de quemarse.

Si nos remontamos a los orígenes de la palabra, los vocablos DEMOS y KRATÓS pueden ser traducidos a nuestra lengua como PUEBLO y PODER o GOBIERNO.¡Ah! Lo bien que me lo pasaba yo en clase de lengua española cuando nuestro profesor, el Sr. Ferrer, nos ilustraba con los elementos grecolatinos que ahora, por suerte o por desgracia, están siendo desbancados por los anglicismos: tenemos un handicap, decimos ahora como si fuera lo más natural. En cambio empezamos a usar la palabra DEMOCRACIA en la transición, cuando nos permitieron ir a votar (un lujo, claro, después de lo que pasamos con el régimen franquista) pero nunca nos paramos a pensar en que la “democracia” que nos estaban regalando tan amablemente era un engañabobos.

Si rebuscamos un poco en este gran océano del saber que son las Bibliotecas (palabra compuesta por los vocablos BIBLION y TEKA, por cierto, también elementos grecolatinos: son una CAJA o DEPÓSITO de LIBROS). Evidentemente también tenemos la opción de buscar en Internet (anglicismo, pero de nuevo mucho más usado que biblioteca) encontramos que la democracia es una modalidad de gobierno y de organización de un Estado en la que, por medio de mecanismos de participación directa o indirecta, el pueblo selecciona a sus representantes. Las simbolizaciones de gobierno inspiradas por Platón y Aristóteles aún subsisten, en esencia: la democracia es el gobierno “de la multitud” (según Platón) o “de la mayoría” (según Aristóteles).

Analicemos, pues, si lo que hoy denominamos hoy en éste, nuestro país, se asemeja a las definiciones usadas por estas ilustres mentes inmortales:
En Junio de 1977 nos dan la oportunidad de acudir a las urnas, después de que tras el fallecimiento de Francisco Franco en Noviembre de 1975, el Jefe de Estado (impuesto a dedo por el Generalísimo) el Rey Juan Carlos I de Borbón designara a Adolfo Suárez, quien tuviera diversos cargos en el régimen anterior: de mano de Herrero Tejedor, en 1958, entra a formar parte de la «Secretaría General del Movimiento» ascendiendo, en 1961, a Jefe del Gabinete Técnico del Vicesecretario General, Procurador en Cortes por Ávila en 1967 y Gobernador Civil de Segovia en 1968. En 1969 es designado director general de Radiodifusión y Televisión, donde ya había desempeñado otros cargos entre el 64 y el 68; permaneció en este cargo hasta 1973. Es en Abril de 1975, de nuevo aupado por Herrero Tejedor, cuando es nombrado vicesecretario general del Movimiento, cargo que ocuparía sólo hasta que fallece su mentor, en Junio de ese mismo año. En Diciembre del 75 entró en el primer gabinete de Arias Navarro, formado tras la muerte de Franco. Por sugerencia de Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suárez fue nombrado Ministro-Secretario-General del Movimiento.

¿Democrático, no es cierto? Entonces, antes de que el atolondrado pueblo español pueda darse cuenta de nada e intentar rebelarse contra tamaña tomadura de pelo… ¡GOLPE DE EFECTO! Somos tan demócratas que vamos a promover unas Elecciones Generales, para que todos los españolitos y españolitas mayores de edad puedan elegir quien les va a representar en el Gobierno de la Nación (por supuesto UNA, GRANDE Y LIBRE cosa que se da por más que sobreentendida). A estas alturas raro es el hogar que no está conformada por una ama de casa fiel a su esposo que va a ejercer su derecho al voto después de consultarle a él a quien debe votar, siguiendo el espíritu que todavía sobrevive en algunas (afortunadamente, cada vez menos) células familiares donde el patriarcado nunca ha sido discutido, debido en gran parte a la Formación divulgada por la Sección Femenina, adoptando el código napoleónico:

La mujer no puede heredar directamente; no puede salir de su casa hasta la mayoría de edad, si no es para casarse o para tomar los votos; no pueden trabajar si no es con el permiso explícito de su padre o tutor legal; tampoco pueden ejercer determinadas profesiones, como las que requieran un esfuerzo físico relativo.

La separación por sexos en las escuelas (todavía existen algunas escuelas que han querido conservar la fachada, aunque debidamente restauradas, donde se pueden ver encima de las puertas de entrada unos grandes rótulos: “Niños” y “Niñas”) para educarlos de manera diferente, a las niñas como ejemplares amas de casa y Madres y a los niños como obreros complacientes con la gran figura del patrón. Cuantos más hijos mejor: eso aseguraba tener a la mujer en casa y al hombre suficientemente motivado para echar las horas que hicieran falta.

¡Horrible! ¿No creen? Si no tienen más de 50 años,
pregunten a sus padres si lo recuerdan.

Y… ¿no les recuerda un poquito estas medidas de los años franquistas, a las adoptadas por el actual gobierno, o a algunas decisiones de sus ministros o ex-ministros? No sé, quizás soy yo, que veo fantasmas de tiempos pasados.

En fin, dejémonos de divagaciones: el motivo de este articulo era el de darle las gracias a Grecia por demostrar al mundo entero que SÍ, SE PUEDE. David puede vencer a Goliath, o al menos tumbarle y hacerle tragar el orgullo, demostrar a las personas que nosotros somos quienes hemos permitido que nos pongan contra las cuerdas, que se beneficien unos pocos del trabajo esclavo de muchos, que una minoría nade en las piscinas climatizadas de sus áticos de lujo mientras muchísimas personas buscan restos de alimentos en los contenedores de basura o un lugar donde cobijarse porque el banco le echó de su casa.

¿Es esto lo que Aristóteles o Platón llamaron el gobierno “de la mayoría” o “de la multitud”? Entonces, ¿vivimos en democracia? El referéndum del pasado domingo en Grecia ha demostrado que un Gobierno Democrático consulta sin temor a su Pueblo y acata el resultado de la mayoría. Eso ofrece una credibilidad y lanza un mensaje inequívoco: trabajamos para ustedes, que nos han dado su confianza.
Creo que una imagen vale más que mil palabras y yo ya me he excedido, por ser mi primer artículo, así que antes de que se asusten y no vuelvan a visitar más esta página, me gustaría compartir con ustedes una de mis viñetas favoritas: