El Senado u otros “cementerios de elefantes”
Me permito usar una frase de un amigo
mío, Juan Manuel, para referirse al Senado: “eso no deja de ser un cementerio de
elefantes…”.
Pero ¿para qué
se creó un Senado, antes que para enchufar a gentuza que no tiene nada que hacer
ya en política? Un poco de memoria…
El Senado en la antigua Roma:
Parece una buena
idea. ¿Por qué ha llegado a ser lo que es ahora?
El Senado de la
República Romana era una institución política en la antigua
República Romana, sin embargo, no era un órgano
cuyos miembros fueran elegidos por el voto popular, sino uno cuyos miembros eran
elegidos por los cónsules, y luego, por los censores. Después que un magistrado
había cumplido su mandato, usualmente era nombrado en forma automática miembro del
Senado.
Ya empezamos a
ir mal: ¿Alguien que podía haber hecho mil y una barbaridades en su corta o larga
vida política, de forma automática, era mandado al Senado? Simplemente porque le
tocaba, porque estaba acordado así. ¡Ahora entiendo que Rita Barberá (coetánea de
los antiguos romanos) esté ahí!
En el
siglo III a. C.
el Senado sufrió las modificaciones propias de la nueva situación. Los asientos
senatoriales continuaron en manos de los
censores
y todos los
magistrados con escaño que abandonaban su cargo accedían al Senado.
El Senado pasó
de ser un cuerpo consultivo de los cónsules, al principio de la República (y subordinado
a estos en muchos aspectos), a ser una corporación de gobernantes, sin dependencia
de nadie. El Senado dirigía la guerra a través de los cónsules, y toda la política
de la República.
Con el tiempo
el Senado asumió el nombramiento de diversos escaños, lo que implicaba la designación
de sus propios miembros, y además influyó cada vez más en los censores. Se mantuvo
la distinción entre Senadores patricios y plebeyos. ¡¡¡FALTARÍA MÁS!!!
La desaparición
de la figura del
dictador permitió al Senado ocupar ciertas funciones
en casos graves, en especial el conferir a los
cónsules
facultades especiales, similares a la Dictadura, por tiempo limitado.
Con Julio César,
el Senado romano llegó a tener 900 escaños, aunque Augusto lo devolvió a la cifra
de 600. En España, ahora mismo consta de 266 miembros electos. Perdón, ¿electos?
El senado español en la actualidad
El Senado se compone
de un número variable de senadores, elegidos por un sistema mixto:
§
Los senadores de elección directa son elegidos por
sufragio universal, libre, igual, directo y secreto siguiendo el
escrutinio mayoritario plurinominal
a razón de cuatro senadores por cada provincia (a excepción de las insulares:
tres) y dos senadores por cada una de las ciudades autónomas de
Ceuta y
Melilla.
§
Los senadores designados por las comunidades autónomas
son elegidos por la asamblea legislativa de cada una a razón de un senador inicial
y otro más por cada millón de habitantes de su respectivo territorio.
La elección de
los senadores de este último grupo se verifica con arreglo a un criterio de representación
mayoritaria atenuada, que prima a los partidos y coaliciones más votadas.
Total, que lo
que usted y yo votamos sirve para que no podamos decir que al Senado van los
que quieren los partidos mayoritarios (que en el fondo así es).
El mandato de
los senadores termina (teóricamente) cuatro años después de su elección o el
día de la disolución de la Cámara, que puede tener lugar conjunta o
separadamente de la disolución del Congreso de los Diputados; el derecho de
disolución corresponde al rey, que lo ejerce a petición del presidente del Gobierno.
Además, el mandato de los senadores elegidos por las comunidades autónomas puede
estar vinculado por los respectivos estatutos de autonomía a la condición de
diputado autonómico o resultar renovado para el resto de su período natural
tras haberse disuelto el Senado, lo que se verifica mediante la expedición de
una nueva credencial para ese mismo senador.
Lo que a la
práctica significa que, mientras PPSOE siga ganando las elecciones generales
ahí están doce, dieciséis o veinticuatro años, puesto que entre unos y otros se
van “arreglando” para que continúe así la cosa y nadie tenga tentaciones de “tirar
de la manta” y contar algo que pueda ser antidemocrático
en un arranque de pureza de conciencia o de “para lo que me queda en el convento…”
Las funciones de la Cámara
Eso voy a
obviarlo, puesto que pueden ustedes encontrarlo en cualquier libro de texto
(eso sí, de antes de la WERTforma). A la práctica, están ahí para marear al ciudadano
y que el Congreso tenga una excusa para revocar o ejecutar la ley que le venga
en gana, sin más. Pasando de las minorías. Si ven un “retrato del senado”
entenderán mejor lo que digo:
Este
es el Senado del 2011
Evidentemente,
que NOSOTROS podríamos vivir sin casi 300 chupones. Y viviríamos mejor o, al
menos, con un presupuesto algo más elevado: aproximadamente unos 18 millones de
euros anuales, sin contar dietas, desplazamientos, smart-phones, tablets, y
ordenadores portátiles, más despachos, personal que les atiende disfrazados de
sota de copas, etc. Pueden ustedes hacer sus propios números (yo he tirado a la
baja) en esta página OFICIAL:
Por lo tanto,
como conclusión final, ¿podemos sacarnos “peso muerto” de encima para tener una
economía más austera? ¿creen ustedes que la viñeta que nos acompaña hoy está
muy lejos de la realidad actual?
Evidentemente hay más instituciones
que representan un cargo para el ciudadano y de donde poder sacar dinero para
comedores sociales, becas escolares, matrículas universitarias, investigación,
sanidad… La semana siguiente un segundo post: De cómo nos han llevado a la ruina
(Parte 2) Las Diputaciones o
Duplicidades de ALTOS CARGOS.
Saludos cordiales,
Jordi Arcos Puentes